Presentación
La Organización de las Naciones Unidas O.N.U. termino su sesión, convocada por el tema de la invasión de Venezuela por EE.UU., sin declaración alguna, y aún menos con manifestación de condena sobre el hecho.
La prensa informó que el caso Venezuela había dividido a los países miembros de la O.N.U. Sólo posiciones individuales manifestaron a la prensa unas condenando el hecho y otras, sin hacer referencia a la invasión, manifestaron su preocupación por la violación de la Carta de las Naciones Unidas. Este hecho devela una verdad no aceptada desde los inicios de la organización:¡Las relaciones internacionales que rigen a los países, sólo funcionan si responden a los intereses de los grandes centros de poder mundial!
Dado el contexto de la confrontación entre potencias, tanto históricas como emergentes; así como la lucha de los EE.UU. Por no perder su hegemonía del control del mundo, reactiva como eje de su política exterior la Doctrina Monroe, renombrada como “Donroe” para satisfacer el ego de Donald Trump. La política exterior estadounidense fue reconsiderada y ajustada en una Estrategia de Seguridad Nacional, con un enfoque más unilateral hegemonico sobre Sudamérica. La administración Trump adapta la Doctrina Monroe de 1823 al contexto actual del mundo en general y en específico a la América Latina. Esta política responde a la perdida de control de ls EE.UU a espacios geopolíticos tanto en Medo oriente como África; por tanto debe consolidar su hegemonía en toda América a fin de tener una mejor posición que le permita obtener una buena posición para negociar en el próximo reparto del mundo.
El presente articulo esta concebido, más que como información, que es abundante y diversa en los medios y redes sociales, como un medio de aportar contenidos históricos y críticos frente a los acontecimientos que nos conciernen, en tanto que ciudadanos de países afectados por los acontecimientos producto de la conflagración mundial entre las grandes potencias.

