País tutelado I
Fantasías ideológicas.
Luis E. Villegas N.
A partir del 3 de Enero se revelo la fantasía ideológica de un país libertario (no en el sentido de Milei), autónomo, independiente y soberano; con una tradición que se remontaba a la mitad del siglo XIX, y que a demás contaba con una revolución que consolidaba tal tradición dotando al país de un rumbo y una seguridad que tal recorrido implicaba.
En el país vivimos un consenso de opinión, según la expresión de diversos sectores, donde se esta de acuerdo en que Venezuela es un país tutelado por los Estados Unidos, cuya gestión le fue encomendada a Marco Rubio, secretario de Estado de los Estados Unidos.
Dado los hechos políticos desarrollados, como consecuencia de la acción del país invasor, que son contrarios a la dinámica de un país soberano y tomando en consideración la actitud y la postura tomada por ciertos sectores de la población venezolana, se plantea la cuestión que va más allá de la semántica en torno a la cual existe consenso. ¿Qué entendemos por tutelaje?; y en consecuencia, ¿Cuál sería la actitud política coherente, porque no cabe otro tipo de actitud, que debería asumirse, dada la comprensión del término que caracteriza la realidad política venezolana?
Aunque la tradición política-ideológica venezolana nos indicaría que es redundante precisar el término al cual nos referimos como consenso, recurramos al diccionario para explicitar el referente común: tutelaje tiene dos acepciones, la primera referida a un menor de edad o persona con discapacidad bajo protección legal y cuidado de un tutor. La segunda se refiere a un sistema político cuya soberanía y decisiones dependen del supervisión de un poder externo. En sentido general pareciera que las dos acepciones nos identifica.
Si bien el concepto no determina la actitud que debe asumir el el político que utiliza el término para explicarse, si muestra la contradicción entre la idea y el hecho que dice representar. Dado el proceso de intervención extranjera en el país, pareciera que estamos en la etapa de transición que los norteamericanos definieron para justificar su acción; la primera fue de estabilización y la segunda de de recuperación. El clima en el país, entre los políticos, tanto de algunos sectores del gobierno como de la oposición, es de entusiasta expectativa electoral, con un interés especial en tener un lugar en la organización de las elecciones que fueron instruidas por el representante de la tutela, Marco Rubio.
Los que se creen potenciales candidatos comenzaron hacer propaganda electoral, de manera abierta unos y camuflada otros, allí se encuentran diversos sectores: viejos políticos, variopintos partidos tanto de derecha como de los “progres”, sectores supervivientes del chavismo, empresarios, periodistas y analistas de opinión que han convertido sus espacios de comunicación en plataformas políticas electorales. Todos en general hablan y se confrontan entre ellos; sin embargo, en la confrontación y en los discursos no hacen alusión al contexto del país intervenido que perdió la autonomía como victima de de una acción de coloniaje bajo control de una potencia extranjera.
En términos de programa político a ofrecer a “los electores”, éstos aspirantes candidatos no tienen propuesta de país, y menos de contenidos ideológicos. Da la impresión que es una lucha por conquistar el espacio de quién podrá usufructuar la gestión de administrar los recursos del país en nombre de los Estados Unidos.
Consideremos que los hechos, los cuales nos indican una cierta visión de la realidad, no son suficientes para ver las implicaciones de fondo del proceso que se ha generado. Es decir, comprender requiere decodificar la realidad en su complejidad para poder obtener una visión más estructurada de ella. De acuerdo a los expertos, los hechos del 3 de Enero 2026 han marcado un punto de inflexión geopolítico. ¿Qué implica esta caracterización técnica de los hechos acaecidos en el país? Veamos, algunos elementos como un primer acercamiento general al problema donde esta sumergido el país.
Los rasgos de los eventos responden a varios elementos estructurales del escenario político internacional, que responden a la confrontación ínter-imperialistas entre las potencias, que buscan salir ganando con la mejor tajada, por el reparto del mundo. Veamos entre ellas cuatro:
Primero, los hechos representan un quiebre sobre los principios establecidos a partir de la II Guerra Mundial, en torno a a paz entre países. Hecho que representa un precedente, que no ha sido el único, para llevarnos a una vuelta atrás en esa concepción de la convivencia internacional. Segundo, en términos de control político por parte de las potencias frente a países que consideran como parte de su control, es manifiesto la doctrina Monroe de los EE.UU que abiertamente pone en ejecución el control de “sus territorios” frente a las otras potencias. Tercero, apropiación y control de recursos energéticos y mineros necesarios para mantener el poder y el dominio de los estadounidenses como potencia, urgida por la guerra en Medio oriente, ante la incursión en territorios bajo su control por otras potencias. Cuarto, estado de incertidumbre institucional en el país venezolano ante el cambio político y estructural como consecuencia de la invasión y constitución de un estado tutelado, cuyos intereses están ahora representados por el país invasor.
Dada las presente consideraciones como caracterización estructural de la realidad donde esta sumergido el país, tenemos que la transformación política por la cual se encamina el país es de largo aliento y de significativa complejidad política ideológica, vista desde la óptica de una lucha que pretenda recobrar la soberanía. La estrategia anunciada por los norteamericanos a seguir en el proceso venezolano de estabilidad, productividad y transición, considerando las perspectivas planteadas, señalan que dicho proceso es una estrategia para consolidar el control de EE,UU. y no como políticos, aparentemente ingenuos, que nos quieren hacer creer que el camino que se ha emprendido representa la restitución en el país de la democracia y la soberanía de Venezuela.
En el escenario político venezolano actual el factor determinante de todo procesos político-social esta ausente, como lo es lo que denominamos pueblo, no se ha manifestado “por ahora”. Pero esa circunstancia se entiende, dado que después de varias décadas de tener un corset ideológico que nos vendieron como verdad histórica, se requiere tiempo para volver a la realidad. Y no era para menos, cuando intentaban convencernos que eramos lo constituyente de un Estado y gobierno constituido. El proceso al que entramos es largo, ya tendremos tiempo de hablar del sujeto ausente y el poder constituyente, dado que el tema desborda la presente nota.

No se puede decir que haya habido Revolución alguna cuando el dinero ha seguido siendo creado mediante el crédito y esa capacidad o poder de crédito está de forma muy dominante en manos privadas junto Este es el problema que tenemos en el mundo y China ha dado buen ejemplo de lo que pasa cuando un estado toma el control de su sistema de crédito. Saludos cordiales desde la alianza financiera bolivariana.
ResponderEliminarGracias amigo Eduardo por rsponder. Me refiero a Revolución en el sentido ideológico, entendida como propaganda, tal y como se nos vendio la idea. Son muchos los factores indicadores de un proceso revolucionario que el sistema que se impuso no cumple. No hay revolución sin sujeto histórico y sin teoría revolucionaria. Ya abordaremos otros ángulos de la cuestión.Gracias, nuevamente.
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