domingo, 30 de agosto de 2026

En este país...


País tutelado V

Un programa de lucha

Luis E Villegas N

 “Un fantasma recorre al país, la emergencia de lucha de un pueblo invadido”. Síntomas, Se comienza a ver signos de superación del luto político vivido como consecuencia de los hechos del 3E.

Si bien se inicia una nueva etapa del proceso político venezolano, caracterizado por su expresión abiertamente colonial, es necesario diferenciar, aunque parezca obvio, los intereses que están en juego; es decir, los del invasor y los de los invadidos. La situación actual que vive el pueblo venezolano revela que históricamente retornamos a la etapa clásica del colonialismo donde los imperios europeos se repartieron África a finales del siglo XIX, solo que ahora se hace nuevamente con la diferencia que hoy estamos en la contemporaneidad, en pleno desarrollo tecnológico del carácter de la guerra y las comunicaciones.

Los EE.UU. han definido el proceso de invasión en tres etapas: Estabilización, Recuperación y Transición. A 8 meses de ocurridos los hechos del 3 de enero 2026, se ha implementado un proceso de negociación entre algunos sectores opositores y representantes del gobierno, definidos y constituidos bajo las pautas de la administración estadounidense; por supuesto, después de cobrarse los gastos que implicó la incursión y el despliegue de control militar del país, con los recursos petroleros que extrajeron y extraen, cuyo dinero guardan en bancos norteamericanos.

El sentido común, desde una perspectiva de soberanía, nos indicaría que el hecho de una intervención en el país, con saldo de muertes de venezolanos, la extracción de recursos petroleros, su venta y distribución en mercados internacionales, la modificación de leyes que permitan justificar la actuación en los mercados, y las directrices emanadas de la administración estadounidense, entre otros múltiples factores, que nos hacen perder la soberanía del país, se esperaría una reacción generalizada de la población de rechazo a tales acciones..

Sin embargo no es así. Si bien, hay algunos sectores que protestan la totalidad de las acciones, existen otros que no solo aprueban los hechos, sino que aplauden y dan gracias a los EE.UU. por habernos liberado de una dictadura. Dentro de este sector hay quienes afirman, con referencia a los asesinados por los norteamericanos, que era un costo que debíamos pagar y que debemos estar agradecido. Dentro de los que rechazan la situación están también los que se hacen la vista gorda a las incoherencias del proceso y trabajan poniendo las esperanzas en las soluciones que puede traer la mesa de negociación. Los periodistas y comentadores recogen y trasmiten informaciones con “sordina” de manera de  matizar la intervención americana, para luego recoger los frutos de los favores dispensados. Hay políticos, consientes de la realidad de la crisis venezolana y trabajan por ser candidatos ante una posible elección presidencial, es indudable que los candidatos serán muy numerosos.

La etapa actual del proceso de colonización, definida y emprendida para Venezuela por los norteamericanos, en cuanto al inicio y fin de sus etapas no está claramente definida; por tanto, es difícil establecer en que etapa estamos. El hecho es que que desde el norte se ha instruido la conformación de una mesa de negociación entre miembros  del gobierno y miembros de alguno de los sectores de la oposición venezolana, con el objeto de crear las condiciones y definir una ruta para la celebración de unas elecciones. Su dinámica ocupa gran parte del debate actual, el cual se expresa en sectores que orbitan en torno a la mesa de negociación, como de otros sectores fuera de ella. Así, pues, hay opositores fuera de la mesa, como anti-chavistas, ex-chavistas y de la izquierda tradicional.

Como ya se ha planteado, vista la cuestión desde la capacidad natural e intuitiva del razonamiento práctico; es decir, desde el sentido común, se percibe  una contradicción evidente entre los intereses del invasor y el invadido. Sin embargo, éste hecho parece dejarse de lado en la reflexión de la mesa como en el ámbito de algunos opositores. Y también no opositores, en torno al proceso de salida a la crisis del país, en la construcción de una ruta para las elecciones.

La explicación de esta postura podría llevarnos a Hegel y la dialéctica del amo y el esclavo. Pero asumamos que la comprensión de los hechos no nos lleven tan lejos; sin embargo todo dependerá de la enajenación ideológica con que veamos la realidad. Expliquémonos. Se percibe en ciertos discursos y polémicas, donde se discuten mecanismos y estrategias para salir de la crisis, donde no se toma en consideración el hecho de la invasión  y el hecho que somos “tutelados” por una potencia extranjera.

Del mismo modo, por momentos tenemos la impresión que estamos en un debate entre partidos políticos de aquellos que han sido clásicos en el pasado venezolano Y más aún,en el debate se le identifica al oponente como enemigo principal, como se diría en la jerga de la izquierda clásica, y no a la potencia extrajera. Es curioso y común, como sectores del entorno de la mesa y hasta periodistas,  que enarbolen en sus discursos y sus reflexiones la cuestión política sin considerarlo en un marco de perdida de la soberanía, o dicho en otras palabras, habiendo perdido al país..

La cuestión planteada es: ¡cómo leer esta crisis que no tiene referente en la historia venezolana? ¿Con que códigos y contenidos leer a fin de tener una visión histórica coherente del fenómeno que estamos viviendo?. Lo que es un hecho cierto que nos revela la experiencia histórica, es que sin un diagnostico, sin un análisis acertado de la realidad, no es posible encontrar caminos para una salida coherente del país desde sus propios intereses. En la actual situación pareciera ser que esta posibilidad que se nos presenta es de difícil realización en la presente coyuntura; sin embargo, no niega la posibilidad de la lucha, a pesar de la debilitad del movimiento popular y la organización de los trabajadores.

Insistimos, no se trata de una salida frente a la coyuntura sino frente a lo porvenir de un país. Es decir, un proyecto político con amplio consenso que nos permita perfilar los elementos de construcción de un país. Dada la necesidad de un profundo debate en función de los intereses del país, creemos pertinente introducir algunos elementos de tipo histórico del desarrollo de nuestra democracia. La experiencia democrática venezolana podemos caracterizarla en un espacio de 78 años y en tres períodos con signos distintivos de cada uno y con características comunes, así como también el hecho de la presencia estadounidense como factor común determinante de la política y de la historia del país.

El primer gobierno con que se inicia la etapa democrática venezolana fue con la elección de Don Rómulo Gallegos como Presidente del país en febrero de 1948. Experiencia que tuvo una duración de 8 meses, al ser derrocado por un golpe militar liderado por Carlos Delgado Chalbaud, Marcos Pérez Jiménez y Luis Llovera Páez, con la anuencia y participación de los EE.UU. Hecho que ha marcado toda nuestra historia republicana. “El golpe fue justificado ante la opinión pública como la respuesta institucional de las Fuerzas Armadas frente a la amenaza del sectarismo político y la agitación permanente de quienes habían desperdiciado la oportunidad de obrar en beneficio de toda la nación. Así,  pues, inicia la democracia moderna venezolana.  La dictadura trascurre durante una primera fase de cuatro años donde al final se formaliza un gobierno de corte militare tras la realización de elecciones amañadas. Allí se eligió al teniente coronel Marcos Pérez Jiménez Presidente de la república en 1952. Período que llegara hasta 1958 (serán 10 años) donde será derrocado por una insurrección cívico-militar.

La etapa de la IV República fue un período de 40 años que se caracterizó por gobiernos ejercido por partidos políticos cuyas expresiones ideológicas fueron la Democracia Cristiana y la Social Democracia. (copeyanos y adecos), Éstos partidos se turnaban el poder de acuerdo a un esquema  de rotación a través de elecciones y su estructura de poder y gobernanza caracterizada como democracia representativa, la cual respondía a un modelo liberal y neo-liberal que les era común.

Los gobiernos, aunque tenían  ideologías diferentes, sus centros de intereses de clases y el vinculo con los EE.UU, en tanto que hegemón  de la región, era aceptado por ambos partidos; es decir, había cambios de gobierno dentro de la misma estructura de poder y la misma visión del modelo económico basado en la renta petrolera. Concepción conocida como pacto de punto fijo, el cual no era más que un acuerdo firmado entre éstos partidos, excluyendo al comunista, en New York. Partidos que tenían diferencias en algunos de sus formas y contenidos pero no llegaban a cuestionar el sistema. El modelo subsistió durante un período de 40 años hasta que sucumbió tras una aguda crisis de corrupción y gobernanza con el descrédito de todas las instituciones que llevo al país a una aguda crisis.

El tercer proceso que se instaura tiene como definición democracia participativa y se erige tras la crisis de la IV República que es remplazada por una 5ta República que se concreta tras la redacción de una nueva Constitución que  se aprobó con el 71,37 % de los votos en el referéndum del 15 de diciembre de ese mismo año. Este período tiene dos partes; uno, que corresponde al período de elección de Chávez en 1999, hasta su muerte en marzo del 2013. El segundo se inicia con Maduro a la muerte de Chávez hasta el 3 de Enero cuando fue secuestrado y llevado a los EE.UU. para ser sometido a juicio acusado de narcotraficante.

La característica de este modelo se diferencia del de la IV República en que es sólo una tendencia ideológica fue la que predomina, el chavismo, a pesar de haber tenido dos presidentes durante los 27 años que duró el período. Desde sus inicios buscaba implementar otro modelo político económico y otra estructura de poder desvinculada de los EE.UU. Formo parte de la corriente latinoamericana de gobiernos progresistas y estableció relaciones fueras de la órbita de los EE.UU., con gobiernos del medio Oriente y Asia.

La diferencia entre la primera fase y la segunda fue abismal en sus resultados y la corrupción que se desato a partir de los diferentes grupos de poder que se configuraron en esa fase del período, terminando en una grave crisis que llevo a la población a graves niveles de empobrecimiento, dada las políticas implementadas por el gobierno, los altos niveles de corrupción por miembros de las camarillas que conformaban el gobierno y las medidas de coerción, sanciones y sabotajes implementadas desde los gobiernos norteamericanos de Obama (partido demócrata) hasta Trump (partido epublicano).

Dada esta panorámica histórica de nuestra democracia, veamos algunos elementos referentes al período general. Contradiciendo la vieja sentencia popular diremos: ”Todo tiempo pasado no fue mejor”. Cada tiempo es el tiempo que nos toca vivir; y lo contemplamos desde otro tiempo. Podemos contrastarlo con otros donde podemos encontrar semejanzas o mejores panorámica de la realidad vivida; pero es otro tiempo y a el no podemos retornar. Nos plateamos esta cuestión dada  la ilusión de algunos compatriotas que sueñan con mejorar el país a partir de esquemas o situaciones que se vivieron en otros tiempo; como por ejemplo a los que le fue bien en la 4ta república o en la primera parte de la 5ta; más aún, otros llegan a soñar con la dictadura de Pérez Jiménez.

Considerando los gobiernos y los períodos que conformaron la democracia en ese período de su nacimiento hasta hoy (78 años) encontramos que todos tienen en común la violación a los derechos humanos, presos políticos, arbitrariedades y represión que llega a la tortura, Componendas y beneficios de las políticas públicas en función de los patronos y en contra de los trabajadores, y de seguir la lista sería interminable. Este fenómeno del  tiene una especie de impronta con-sustanciado con el poder, independientemente de la perspectiva ideológica que lo ejerce.

Ahora, bien, estamos en un momento histórico político donde se gesta un nuevo período, que algunos han denominado “6ta República tutelada Made in USA”. Es decir, un período donde los EE.UU. asumió el control del país y sus recursos, y no es que no lo tuviera de manera, pero ahora es directa, en su papel de hegemón que lucha contra las otras potencias tradicionales y emergentes, por mantener su liderazgo.

En su estrategia los EE.UU han diseñado una estrategia que contempla tres fases: estabilización, recuperación y transición, la cual es el marco donde nos encontramos los venezolanos hoy. En este momento los hechos y sus manifestaciones van emergiendo de forma más clara, en tanto que rechazo de la población a dichas políticas. Son los signos de superación del luto que surgió entre los venezolanos a partir de la invasión, más allá de la instalación de la mesa de negociación y las declaraciones públicas de los oportunistas de turno.

La experiencia de la lucha social nos indica que todo proceso de transformación político-social implica un programa político en el cual se expresa la visión de país que aspiramos como venezolanos. De  no tenerlo como orientación de la lucha nos quedaremos en la coyuntura. Es pertinente recordar  que la Constitución (CRBV)  es el proyecto político del país que definieron los venezolanos aprobada en un referendo con el 71% de los votos. De esta manera la Constitución se  se convierte hoy en un programa de lucha de los venezolanos contra la intervención. Sin embargo, queda el desarrollo de la organización y con ella la estrategia a desarrollar como pueblo autónomo e independiente en la lucha bajo esa bandera. Proceso que se construye, no se decreta, en el que-hacer cotidiano de todos los venezolanos. Las cartas están echadas.

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